El Internet de las cosas, IoT o Internet of Things

¿Qué es el Internet de las Cosas o IoT?

José Luis Martínez Data Center Leave a Comment

Tiempo de Lectura: 10 minutos

Cuando en 1999 Kevin Ashton creaba un estándar para la identificación por radiofrecuencia en red (RFID) en el centro Auto-ID del instituto MIT, no se imaginaba que estaba plantando la semilla del Internet de las Cosas, una tecnología que ya está germinando a pasos agigantados y que promete cambiar nuestra relación con el mundo.

Según palabras del propio Kevin:

“En el siglo XX, las computadoras eran cerebros sin sentidos: solo sabían lo que les decíamos. Esa era una gran limitación: hay miles de millones de veces más información en el mundo de la que las personas podrían escribir a través de un teclado o escanear con un código de barras.”

“En el siglo XXI, debido al Internet de las cosas, las computadoras podrán sentir las cosas por sí mismas. Han pasado solo unos años, pero ya damos por sentado los sensores en red. Un ejemplo es la detección de ubicación basada en GPS. Ya es difícil imaginar un mundo sin GPS: nos ayuda a encontrar el camino.”

“En un futuro inminente, permitirá cosas como los coches sin conductor, que nos devuelvan los 20 días del año que pasamos haciendo nada más que conducir, salven 40,000 vidas al año solo en los Estados Unidos, reducirán el tráfico y la contaminación, y permitirá que las ciudades crezcan sin dedicar tanta tierra a las carreteras.”

Nudo de autovías en una ciudad

Todo esto está muy bien pero,

¿Qué es el Internet de las Cosas exactamente?

Simplificando mucho:

Se trata de dotar de sensores y capacidad de comunicación a todas las cosas que nos rodean

Hasta nuestro días, prácticamente toda la información que disponíamos en los ordenadores o Internet ha sido introducida por humanos, de forma manual. Ésto tiene un problema y es que es caro, impreciso y lento. Si conseguimos que sean las propias cosas las que automáticamente proporcionan los datos, conseguiremos reducir costes, ganar mucha precisión y obtener una información casi en tiempo real de lo que sucede.

Siempre es mejor ver las cosas con un ejemplo. Pensemos en un fabricante de automóviles:

  • Sin Internet de las Cosas: el único momento en que un fabricante puede recabar información de sus coches es cuando visitamos un taller de la marca. Los técnicos revisan el coche, conectan la centralita a los sistemas de la compañía y recopilan los fallos que han podido ocurrir y se piden los repuestos necesarios, si es necesaria alguna reparación.
  • Con Internet de las Cosas: el propio automóvil es capaz de enviar al fabricante, mediante una conexión de telefonía móvil integrada. Tanta información de las distintas centralitas como se requiera y con la periodicidad que se desee. La marca dispone en tiempo real de todos los datos de sus coches. ¿Imaginas qué implicaciones tiene esto? Podría fabricar con mucha antelación piezas de repuesto que sabe que están fallando, o prever el fallo de una determinada pieza y con antelación dar un aviso a los propietarios afectados para que pasen por su concesionario a cambiarla.

Los fabricantes de coches adoptarán el Internet de las Cosas

Los cambios que vendrán

  • La velocidad de respuesta ante problemas se incrementará drásticamente. Seremos capaces de detectar muy rápido incidencias y averías de las cosas que nos rodean.
  • El análisis de tal cantidad de datos nos permitirá anticipar fallos y tomar medidas preventivas antes de que incluso sucedan.
  • Podremos monitorizar casi cualquier cosa y desarrollar aplicaciones que la gestionen y nos permitan automatizar tareas.
  • Hemos hablado en el ejemplo del sector de automóviles, pero ¿imaginas en el campo de la salud las implicaciones que tendrá? Detectaremos a tiempo enfermedades y gestionaremos mucho mejor la capacidad de nuestros hospitales.
  • Áreas como la domótica sufrirán una transformación drástica, pues todos los dispositivos que nos rodean podrán ser controlados y gestionados de una manera más sencilla que hasta ahora.
  • El marketing digital sufrirá una revolución, pues podremos conocer mucho mejor hábitos de los consumidores y segmentar nuestra audiencia de una forma precisa, para ofrecer el producto perfecto al usuario que lo busca.
  • Las infraestructuras de comunicaciones y los transportes experimentarán otro gran cambio. Su mantenimiento será más sencillo y a tiempo, se reducirán los incidentes, los costes y se ganará coordinación y capacidad de reacción.

Así podríamos citar muchos puntos más…

El cambio es tan disruptivo que casi todas las áreas de nuestro mundo se verán afectadas de alguna forma

Ahora bien, los retos que se perfilan en el horizonte son también grandes…

Reloj inteligente Internet de las Cosas

Desafíos que impondrá IoT

¿Imaginas la cantidad de información que pueden producir los millones de cosas de nuestro alrededor?

Cisco estima que en 2021 generaremos 278 EB (Exabytes) al mes.

Previsiones (optimistas) esperan 50.000 millones de dispositivos conectados en 2020.

Estimación de la evolución de Internet de las Cosas IoT

Estimación del número de objetos conectados del Internet de las Cosas. Fuente opentechdiary.

Puede que el término exponencial se quede corto. De repente vamos a encontrarnos con un escenario que supone un desafío mayúsculo.

¿Cómo procesamos y almacenamos semejante cantidad de información?

Evidentemente, no es posible. No con la tecnología actual. No disponemos de la infraestructura necesaria para guardar todos los datos que son capaces de producir los sensores de todos los objetos del mundo en tiempo real.

Habrá que “podar” la información que nos llega, quedarnos con la necesaria. Y esta “poda” o filtro tiene que ser tanto temporal como espacial. Me explico. Ni necesitamos la información todo el tiempo, ni tenemos que enviar toda de un punto a otro. Lo vemos con varios conceptos:

  • Los objetos dispondrán de una capacidad de proceso limitada. No serán simples comunicadores de datos de sensores. Serán capaces de filtrar la información y enviar sólo la que necesitemos. A veces avisos o mensajes, otras, datos de sensores. Es lo que llamamos una arquitectura orientada a eventos.
  • La información estará distribuida. No tiene sentido almacenarla toda en un punto. Existirán centros de datos especiales, muy cercanos a grupos de dispositivos, los llamados Edge Data Centers, que permitirán capturar la información de un conjunto cercano de objetos, procesarla y sólo enviar al resto de centros de datos la necesaria. De esta forma, reducimos el ancho de banda de Internet a utilizar y también la latencia.
  • Necesitaremos definir una arquitectura nueva para gestionar esta información. Si IPv4 se quedaba ya corto hoy en día, puede que IPv6 no sea tampoco suficiente. Habrá que definir un sistema escalable capaz de crecer en el tiempo como lo ha sido la Internet que conocemos.

Edge Data Center para el Internet de las Cosas

La demanda de Energía de IoT

Todos estos dispositivos conectados, con sensores y capacidad de proceso y comunicación, van a demandar energía. Puede que muy poca si hablamos de un sólo dispositivo, pero claro, con los millones que se esperan, las necesidades serán enormes. Es evidente que habrá que buscar diferentes fuentes de energía a las actuales. Algunas ideas que se barajan son:

  • Aprovechar cualquier fuente de energía a nuestro alcance: solar, termal, mecánica, eólica…
  • Incrementar la eficiencia de los sistemas. Ya lo estamos viendo en los coches eléctricos: recuperación de energía, reducción del consumo con la mejora de los chips, gestión inteligente de la energía…
  • Reducir la transmisión inalámbrica de la información. Según un informe del Centro para la Eficiencia Energética de las Telecomunicaciones de Melbourne, la tecnología 3G consume 15 veces más energía que una conexión por fibra óptica FTTH. La 4G 23 veces más. Y se espera que 5G todavía incremente más este factor.
  • Utilizar microgrids de energía. Centrales autónomas de pequeño tamaño capaces de abastecer a un grupo de dispositivos de una forma eficiente tomando energía de fuentes renovables.

Chips más eficientes para permitir el Internet de las Cosas

La seguridad y privacidad con IoT

Es fácil comprender que todos estos millones de dispositivos conectados a Internet de repente “abren mucho el campo” a los amigos de lo ajeno. ¿Cómo vamos a evitar que toda esta información acabe en las manos que no debe?

Y es que, tras los virus en los ordenadores y los móviles más recientemente, parece que IoT será un futuro filón para los hackers. ¿Imaginas legiones de dispositivos infectados actuando como zombies para realizar ataques?

  • Los dispositivos por sí mismos deben ofrecer una capa de seguridad robusta, para evitar el robo de información o control por agentes no deseados.
  • Es necesaria una plataforma o estándar común entre diferentes fabricantes para aunar esfuerzos y evitar que unos dispositivos sean más seguros que otros.
  • Quizás toda la información de IoT debería estar en una red separada de Internet para evitar el colapso o ataques a servidores de la gran red.
  • Es necesario poder actualizar el código de los dispositivos, para incrementar su seguridad en el futuro si se descubren fallos potenciales.

Incrementar la seguridad para el Internet de las Cosas

IoT viene para quedarse

No hay marcha atrás. El Internet de las Cosas ya está en desarrollo y cambiando el mundo. Su implantación será progresiva como cualquier otra tecnología, pero decididamente cambiará nuestra vida cotidiana mucho más.

¿Te suenan términos como Machine Learning, Inteligencia Artificial o Big Data? Todos están relacionados con IoT y anticipan lo que será la 4ª revolución industrial o Industria 4.0.

Esperemos que los mercados tengan en cuanta la experiencia global hasta la fecha para vencer los retos que implica. ¿Habremos aprendido las lecciones? Sólo el tiempo lo dirá.

Escrito por

José Luis Martínez

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